En las décadas de 1940 y 1950, la influencia del Movimiento Moderno en la arquitectura, impulsó el desarrollo de innovaciones estéticas, tecnológicas, técnicas de construcción, y el uso de nuevos materiales como rechazo a lo tradicional. En el centro de Lima, se impulsa la construcción de edificaciones modernas de gran altura como el Ministerio de Educación, diseñado por Enrique Seoane. La influencia del Plan Piloto de 1950 generó nuevas concepciones de cómo crecer y modernizar la ciudad de Lima.
El edificio Atlas (1955), ubicado en la Plaza del Teatro, fue construido por la compañía de seguros del mismo nombre para albergar su sede, así como para alquiler de oficinas y comercios. Esta edificación representó un referente de innovación en la arquitectura moderna de Perú, mediante el uso de nuevas tecnologías y materiales facilitó el diseño de espacios abiertos. Así, se destaca el diseño de una fachada con ventanas liberadas de la estructura principal, además del uso de la iluminación y ventilación natural.
El abandono del centro de Lima en la década de los 70 y 80 llevó al deterioro y falta de mantenimiento de edificios como el Atlas, dejando obsoleta mucha de su tecnología y sistemas. No obstante, a partir del reconocimiento del ahora centro histórico como Patrimonio de la Humanidad en 1991, comenzó un proceso de revitalización y un mayor impulso a proyectos de conservación. En el 2020, el Atlas fue adquirido por la empresa Arte Express para su rehabilitación. ¿Cómo podría ser el futuro de este edificio, y cómo se adaptará a las nuevas necesidades y posibilidades del centro histórico en los próximos años? En ese sentido, cuestionar las medidas de cambio propone preguntas como: ¿cuáles son los elementos que le dan valor al Atlas? El debate abre múltiples opciones de cómo esta edificación moderna se adaptará a nuevos retos en los próximos años.

